CONSULTORIO EN MENDOZA, ARGENTINA
Turnos: +54 261 000 0000Lunes a viernes, 9 a 19 h
← Volver al inicioAnsiedad

El cerebro frente al televisor: La ciencia de comer por ansiedad

En tiempos de alta tensión y reuniones sociales, las mesas se llenan de snacks y picadas. Pero, ¿realmente tenemos hambre?

Dr. Jorge Pujol
Dr. Jorge Pujol
16 julio 2026 · 4 de lectura
Cada Día - Canal 9

Llega el fin de semana, hay un evento importante en la televisión y, casi como un reflejo automático, la mesa del living se cubre de comida. Consumimos sin mirar, picoteamos sin registrar sabores y vaciamos envases por inercia. Detrás de este comportamiento cotidiano no hay una falta de voluntad, sino un complejo mecanismo neurológico que confunde la necesidad metabólica con el "hambre emocional".

La tiranía de la dopamina

El hambre real está regulado por hormonas gastrointestinales que indican cuándo el cuerpo necesita combustible. Sin embargo, frente al estrés, el nerviosismo crónico o la angustia, se activa el llamado "hambre hedónico" o food noise. "Comemos por calmar angustias o dolor", explica el especialista. Ante la tensión, el cerebro exige dopamina (el neurotransmisor de la felicidad y el placer). Si no la obtiene a través de un abrazo, un festejo o el deporte, la buscará en el estímulo más rápido y accesible: la comida. Las neurociencias han demostrado que, frente a una pantalla atrapante, las personas pueden ingerir volúmenes enormes de alimentos sin importar su sabor o calidad, simplemente por el acto mecánico de calmar la ansiedad.

Los dos extremos del estrés

¿Por qué algunos comen sin parar y a otros "se les cierra el estómago"? Según el Dr. Pujol, la respuesta está en los genes y en la personalidad:

  • El 85% de la población (Hiperfagia): Poseen el "gen ahorrador". Ante el estrés, el cuerpo interpreta que hay una crisis (históricamente, una hambruna) y enciende una alarma neurológica que obliga a consumir y almacenar energía en forma de grasa.
  • El 15% restante (Los "nunca obesos"): Carecen de este gen y suelen tener personalidades hiperactivas (Tipo A). En ellos, la ansiedad aguda bloquea el sistema digestivo, generándoles inapetencia e incluso trastornos gástricos severos.

El peligro de la desinhibición: El rol del alcohol

Uno de los mayores saboteadores en los momentos de tensión social es el alcohol. El doctor es categórico al advertir sobre combinaciones populares como la cerveza o el "Fantino" (vino con gaseosa dulce). Más allá del altísimo aporte de azúcares, el peligro real del alcohol es neurológico: apaga los frenos inhibitorios. "El alcohol te baja el control. Cuando te estás cuidando para no comer y te tomás una cervecita, la inhibición desaparece y te olvidás de la dieta", señala Pujol.

Tácticas de supervivencia para la mesa de domingo

El proceso ansioso es natural y tratar de reprimirlo por completo suele generar más frustración. Por eso, el Dr. Pujol propone un "botiquín de contingencia" inteligente:

  • El rescate del chocolate: El chocolate amargo tiene la capacidad de bloquear la vía edónica en el cerebro. Masticar lentamente una barra pequeña funciona como una herramienta farmacológica natural para frenar el impulso de los atracones.
  • Aliados líquidos: Las gaseosas dietéticas (cero azúcar, con edulcorantes) son excelentes para saciar la necesidad imperiosa de consumir algo dulce sin sumar calorías. "No engordan absolutamente nada", desmitifica el doctor.
  • Picada estratégica: Hay que recordar que lo que genera depósito de grasa corporal son los almidones (harinas, papas, pan), no la grasa natural de los alimentos. Una mesa inteligente puede incluir trozos de asado frío, salchichas con tomates cherry, bastones de zanahoria y quesos.

La medicina actual ya no castiga al paciente por sentir ansiedad. Hoy, el éxito metabólico reside en entender cómo funciona nuestra neurobiología y tener a mano las herramientas correctas para calmar la mente sin castigar al cuerpo.

No te pierdas ninguna nota
Dejá tu email y te avisamos apenas subimos un artículo nuevo.
Dr. Jorge Pujol
Dr. Jorge Pujol
Médico Clínico y especialista en medicina del deporte. Divulgador científico enfocado en el abordaje integral de la obesidad, la salud cardiovascular y la actividad física.