¿Por qué a las mujeres les cuesta más adelgazar que a los hombres?
La respuesta corta es sí, pero la ciencia detrás de cómo cada cuerpo acumula y pierde grasa revela diferencias fundamentales que explican por qué el proceso de descenso de peso es mucho más desafiante para el género femenino.
Pujol inició la charla con una analogía simple pero reveladora: "Nosotros somos como el oso. El oso fabrica grasa en verano para pasar el invierno; nosotros acumulamos grasa para pasar hambrunas o migraciones. Ese es el concepto fisiológico de la grasa humana". Sin embargo, el lugar donde se guarda esa "reserva" depende directamente de las hormonas sexuales de cada persona.
La "Grasa Beta" y la "Grasa Manzana"
Las diferencias estructurales entre hombres y mujeres radican principalmente en la distribución del tejido adiposo.
- En la mujer (Distribución "Pera"): Los estrógenos dirigen la grasa hacia un territorio conocido médicamente como "grasa beta", ubicado entre el hombro y el codo, y entre el ombligo y la rodilla. Esta reserva tiene un objetivo biológico crucial: la preservación de la especie. "La mujer puede acumular hasta 90.000 calorías suficientes para llevar a cabo un embarazo y una lactancia en estado de hambruna", explicó el doctor.
- En el varón (Distribución "Manzana"): Impulsados por la testosterona, los hombres tienden a acumular grasa en la espalda y en la zona abdominal.
Debido a que la grasa "beta" femenina tiene una función biológica de supervivencia tan arraigada, el cuerpo de la mujer se resiste mucho más a perderla. "Cuando hacés una carrera de descenso de peso, el varón siempre gana", afirmó Pujol, desmitificando la frustración que sienten muchas mujeres al comparar sus resultados con los de sus parejas.
. "La obesidad es la acumulación de energía en forma de grasa, pero a partir de hidratos de carbono, no de grasas. El hígado graso es por comer azúcar, harina o almidones", aclaró.
Para cerrar, el Dr. Pujol dejó un mensaje fundamental para frenar la "pandemia de la obesidad" desde la raíz: la crianza. El especialista recomendó a los padres dejar de usar la comida como premio o castigo. "No hay que obligarlos a comer ni decirles 'te comés todo el plato o no te bajás de la mesa'. Como decía el Dr. Notti, ningún chico se muere de hambre delante de un plato de comida", concluyó.

