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Por qué el cuerpo se resiste a perder peso y cómo vencer el rebote

Un estudio neurobiológico revela que el cerebro cuenta con una especie de termostato interno que interpreta la pérdida de grasa como una amenaza. El Dr. Jorge Pujol explica la fisiología detrás de la recuperación del peso y señala que la clave del éxito clínico reside en superar un período crítico de 18 meses.

Dr. Jorge Pujol
Dr. Jorge Pujol
11 agosto 2026 · 5 min de lectura
Cada Día - Canal 9

La lucha contra el sobrepeso ha dejado de ser interpretada como una simple cuestión de fuerza de voluntad o de restricción calórica. En el ámbito de la medicina clínica y metabólica, se comprende que el cerebro humano posee un centro regulador denominado "adipostato", ubicado en el hipotálamo.

Este núcleo neuronal actúa de manera similar a un termostato térmico, monitoreando constantemente el volumen de tejido adiposo y enviando señales biológicas para defender las reservas de energía. Al respecto, el médico clínico y especialista en obesidad Dr. Jorge Pujol señala que este mecanismo es una herencia genética de supervivencia: cuando el paciente pierde grasa corporal, el adipostato entra en estado de alarma e impulsa respuestas hormonales y neurológicas para recuperar el peso perdido a toda costa.

Esta respuesta defensiva del organismo explica el origen fisiológico del famoso "efecto rebote", desmitificando la culpa que históricamente se le ha atribuido al paciente. Según explica el Dr. Pujol, el cerebro activa mecanismos automáticos como el craving (el impulso o antojo por alimentos específicos) y el food noise (la rumiación o pensamiento constante en la comida), buscando desesperadamente reponer la energía eliminada. De hecho, la evidencia clínica demuestra que los primeros seis meses posteriores a lograr el peso objetivo representan la etapa de mayor vulnerabilidad, registrándose en este lapso hasta un 85% de las recaídas si se abandona el acompañamiento médico o farmacológico de forma abrupta.

Para contrarrestar esta resistencia biológica, la estrategia médica actual contempla una ventana de consolidación de 18 meses, tiempo que necesita el adipostato para asumir y "resetear" el nuevo peso corporal como su estado normal. Durante este proceso, el ejercicio físico de musculación y de intensidad subaeróbica se convierte en un aliado terapéutico fundamental: los músculos activos secretan mioquinas y betaendorfinas que sensibilizan al cerebro, ayudando a frenar las señales de hambre compulsivo. "El músculo es la herramienta biológica por excelencia para comunicarle al cerebro que ya no necesita acumular grasa", destaca Pujol, desaconsejando el esfuerzo físico extenuante al inicio del descenso para reservarlo como pilar en la fase de mantenimiento.

El avance en el entendimiento neuroendocrino de la obesidad marca una verdadera revolución clínica que destierra los viejos paradigmas basados en el castigo y la culpa. Hoy en día, la combinación de terapias hormonales modernas (como los análogos de GLP-1), el acompañamiento médico sostenido en el tiempo y el cambio de hábitos progresivo permiten engañar al sistema de defensa del cerebro de manera segura. Comprender que el cuerpo intenta protegerse y darle el tiempo fisiológico necesario para adaptarse es, según el especialista, el único camino para lograr un descenso de peso definitivo y saludable.

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Dr. Jorge Pujol
Dr. Jorge Pujol
Médico Clínico y especialista en medicina del deporte. Divulgador científico enfocado en el abordaje integral de la obesidad, la salud cardiovascular y la actividad física.